Consecuencias de presentar tarde el concurso de acreedores

Para conocer si se ha presentado tarde un concurso de acreedores, lo primero que debemos saber es el plazo que tenemos.

El plazo para presentar el concurso es de 2 meses, a contar desde el día siguiente a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer el estado de insolvencia.

Y, de un modo general, se presume que se está en estado de insolvencia cuando, se produce el incumplimiento generalizado de sus obligaciones.

Un gran número de empresas que entran en concurso superan este plazo, principalmente las de carácter personal o familiar, ya que suelen pelear por sobrevivir durante las crisis entrando en fases de impago generalizado -que no significa que se deje de pagar a todo el mundo, pero sí a una mayoría de acreedores- a la espera de que mejore el contexto económico o su actividad.

Algunas consecuencias de presentar un concurso tardío, son las siguientes:

  • Posibilidad de instar la declaración de concurso necesario por algún acreedor.

El concurso necesario es el instado por un acreedor de la empresa deudora.

El principal efecto es que se aplica un régimen de suspensión de facultades del administrador de la sociedad, lo que significa que será el administrador concursal quien tomará el control de la empresa, quedando sin poder de decisión el administrador de la misma. Aparte, podrá presumirse la culpabilidad del mismo, lo que a continuación comentaremos.

  • Calificación culpable del concurso.

Presentar el concurso fuera de plazo suele llevar aparejada la calificación de culpabilidad del concurso, conllevando entre otras consecuencias, la inhabilitación para administrar bienes ajenos o representar a cualquier persona durante un tiempo determinado (entre 2 y 15 años).

Incluso, en el supuesto más grave, los administradores de la sociedad pueden ser condenados a la cobertura del déficit concursal, lo que significa que son condenados a responder con su patrimonio personal de parte o toda la deuda que resulte impagada.

  • El administrador puede responder con su patrimonio personal.

Como hemos comentado en el apartado anterior, la peor de las consecuencias puede ser que el administrador de la sociedad tenga que responder con su patrimonio personal de las deudas de la sociedad que resulten impagadas en el concurso. Esto sucederá cuando se declare culpable el concurso de acreedores y se entienda que la conducta del administrador ha contribuido a la generación o al agravamiento de la insolvencia de la sociedad.

  • Sobreendeudamiento e imposibilidad de alcanzar un acuerdo con acreedores.

Presentar el concurso con un elevado nivel de deuda hará que los acreedores no estén interesados en alcanzar convenios ante la falta de viabilidad de la concursada.

Por ello, interesa presentar el concurso siendo viable la actividad de la empresa a través de un acuerdo con sus acreedores, por ejemplo, aplicando unas quitas y plazos de espera para el pago de la deuda, que permitan la continuidad de la misma.

  • Se pierde la iniciativa del deudor en el concurso.

Es recomendable presentar el concurso dentro de plazo y teniendo claro un objetivo realista en el mismo, bien conseguir un acuerdo con acreedores -a través del convenio-, bien vender la unidad productiva de la empresa o bien liquidar la misma sin consecuencias para los administradores.

En cualquier caso, tener un objetivo claro permite llevar la iniciativa en el concurso dando apoyo en todo lo que necesite el administrador concursal, que al final es quien tiene el control del proceso concursal.

Para cualquier duda, estamos a su disposición, aquí.

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