10 ideas del concurso de acreedores

En esta crisis provocada por el coronavirus -Covid 19-, de la que nadie sabe cuales van a ser sus consecuencias, se escucha continuamente que un gran número de empresas se van a ver abocadas a solicitar el concurso de acreedores.

Suponiendo que sea cierta dicha afirmación, creo un error tomar únicamente el concurso de acreedores como una figura para liquidar la empresa, que parece que es a lo que se hace referencia en los medios de comunicación.

Dentro del concurso están las figuras preconcursales y el convenio, que permiten ganar tiempo y negociar con los acreedores, alcanzando un acuerdo con ellos y dando una salida a la empresa concursada.

A continuación, expongo una serie de ideas al respecto, en línea a lo que muchas veces me preguntan mis clientes y les suelo recomendar:

  • Las soluciones que permite el concurso de acreedores son efectivas si se solicita a tiempo.

El convenio con acreedores o, para personas físicas, la exoneración de las deudas, son figuras que tienen su sentido cuando la empresa mantiene su actividad y, a través de una quita en la deuda durante varios años, se puede reflotar la empresa.

Dicho de otra manera, si se solicita demasiado tarde el concurso no se tendrá margen de negociación con los acreedores.

  • Asesoramiento previo con abogados/economistas.

Invertir en abogados o economistas que puedan estudiar la situación de la empresa y guiarla en un proceso concursal que termine con un acuerdo con los acreedores, es más rentable que no hacerlo y entrar en concurso con un gran pasivo, solicitándolo fuera de plazo con todas las consecuencias que puede tener.

  • No dejar de pagar a Hacienda ni a la Seguridad Social.

Contrariamente, son los primeros a los que se le deja de pagar cuando las cosas van mal. Considero que se trata de un error, por cuanto son acreedores que no suelen negociar refinanciaciones, con gran facilidad de anotar sus embargos en los bienes de la empresa y, llegada la fase de concurso, tienen más privilegios que el resto de acreedores contra la deudora.

  • No avalar o afianzar créditos a la empresa.

Sobre todo en negocios familiares, bajo la creencia de que la situación mejorará, los administradores o terceros ajenos a la sociedad suelen avalar o afianzar préstamos a la sociedad, lo cual es un gran error, pues siempre debe conservarse el patrimonio personal de los administradores y, en el peor de los casos, que sea la empresa la que desaparezca.

  • Los efectos del concurso se extienden hasta dos años antes de su presentación.

Una vez declarado el concurso, se pueden revisar operaciones hasta dos años antes de su declaración si se consideran fraudulentas.

Esto tiene especial importancia cuando los administradores suelen realizar enajenaciones de bienes para salvar dichos bienes o beneficiar a algún acreedor en especial antes de presentar el concurso de acreedores.

  • Se puede solicitar el concurso de acreedores manteniendo la actividad de la empresa.

No hay que esperar a presentar el concurso cuando se ha cerrado la empresa o no tiene actividad. Si se mantiene la actividad permite que, si aun se está a tiempo, bajo la supervisión de la Administración Concursal, se puedan llevar a cabo las gestiones necesarias para conseguir su supervivencia.

  • La presentación tardía del concurso o, si es instado por los acreedores, puede tener consecuencias para el administrador.

En fase de calificación, se puede declarar la culpabilidad del concurso de acreedores y derivar responsabilidad al administrador de la empresa, llegando incluso a ser responsable de parte de la deuda con sus propios bienes.

Dicha situación debería evitarse ya que, como hemos dicho anteriormente, hay vida más allá del concurso de acreedores. No se debe actuar comprometiendo el patrimonio personal del administrador de la sociedad.

  • No cerrar sin presentar concurso de acreedores.

El conocido como “persianazo” termina teniendo consecuencias para sus administradores. No hay razón para cerrar y no actuar, ya que más pronto o tarde terminan llegando sus consecuencias, generalmente, afectando al patrimonio de su administrador,

  • Hay vida más allá del concurso de acreedores.

A corto plazo es complicado de ver, pero tras un fracaso empresaria la vida continúa. Por ello, es imprescindible salvar el patrimonio personal del administrador, que no se pueda ver afectado por no actuar correctamente.

Para cualquier duda, estamos a su disposición. Contacto.

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